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Jaque mate al fútbol

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Actualizado: marzo 13, 2018

Los dioses del fútbol, que adoran los juegos del azar, definieron que ambos llegaran a esta final ganando sus partidos previos en el último instante. Si bien el desarrollo del juego en La Bombonera no fue el mismo que en Paraná, cada equipo enfrenta este encuentro inmerso en algunas dudas en relación a su juego (caso Boca) o varias dudas más (caso River).

A partir de ahí se entiende que ambos entrenadores apostaran, ni bien terminaron sus respectivos partidos, al factor emocional pensando en la final del miércoles y casi no mencionaran las pocas o muchas virtudes futbolísticas de sus equipos.

La imagen del mellizo arengando a sus jugadores en el medio de la cancha cuando la victoria sobre Tigre ya era una realidad oficializaba el primer movimiento de piezas en este ajedrez que se jugará en Mendoza. Con los golpes en la espalda a sus jugadores quería dejar en claro que la victoria en la última jugada significaba valentía y carácter, y no un pleno en la última bola.

Boca lidera con amplia ventaja la Superliga, gana la mayoría de los partidos pero, en general, no logra tener absoluto control en el desarrollo de sus encuentros. Demasiados equipos, en algunos ratos, le roban la pelota y lo llevan a una situación incómoda donde se pone en riesgo una victoria que parece definitiva.

Gallardo, con mayores inconvenientes para rescatar desde el juego a su River, hace un tiempo que habla de “un partido” para comenzar a cambiar la historia. La solución ya no parece encontrarla en apellidos o sistemas tácticos. Después de su victoria en el último instante frente a Patronato gracias a un gol en contra de Balboa, el técnico millonario también hace su movida. En su caso no hay tiempo para las interpretaciones, habla sin rodeos que la final se gana con actitud, con carácter. No hay mención al fútbol o, por lo menos, no hay un lugar de privilegio para el juego en su discurso (como tampoco lo hay en su equipo).

Sabe que en ese terreno arranca con desventaja y, por eso, él también se centra en la cabeza, el corazón y, por último, en las piernas de sus jugadores para analizar lo que se verá mañana.

Lo único que realmente ha solucionado River dentro de la cancha está en el arco. Armani ha cerrado el debate desde su llegada. La defensa sigue sin mostrar seguridad y el caso Maidana es un fiel reflejo. A punto de abandonar el club hace dos meses por sus bajos rendimientos, hoy vuelve a la titularidad no tanto por la mejora en su rendimiento, sino por su experiencia, temple, personalidad para jugar en momentos como estos. En la mitad de la cancha el caso testigo es Enzo Perez. Su rendimiento está tan por debajo de sus posibilidades que para Sampaoli ya no es prioridad, pero para Gallardo sigue siendo importante por los mismos motivos que Maidana: su carácter, su experiencia, su trayectoria, a pesar de su escaso aporte futbolistico.

Con diferentes realidades y por diferentes razones ambos entrenadores apelaron a lo emocional en su primer movimiento para abrir la partida. El fútbol, en la previa, quedó en un segundo plano. Algo que lamentablemente suele ocurrir cuando no hay lugar para tablas. Mucho menos en una final que reclama y exige que solo un rey quede en pie en el momento que Barros Schelotto o Gallardo declaren, cerca de la medianoche, el jaque mate final.

Fuente: TyC Sports.

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