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A dos años de los piedrazos en el River-Boca, qué se sabe y las preguntas sin respuestas

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Actualizado: noviembre 24, 2020

Parecía que iba a ser una fiesta. Por primera vez en la historia, el Superclásico definiría al campeón de la Libertadores de América. El mundo del fútbol posaba sus ojos en la Argentina. River y Boca, Boca y River. Todo se definiría un 24 de noviembre de 2018. Sí, dos años atrás. La ida había sido un vibrante 2 a 2 y se esperaba un partido intenso y nervioso en el Monumental. Había un inédito operativo policial acorde al tamaño del acontecimiento, que traía una cuota extra de agitación porque, 24 horas atrás, la Justicia había desarticulado el ingreso de Los Borrachos del Tablón al estadio, allanando la casa de su líder, Hector Guillermo Godoy, el famoso Caverna, y secuestrando los 300 carnets y tickets de los integrantes de su bando.

Los canales de televisión de todo el mundo estaban preparados para vivir no sólo una final, sino el mejor espectáculo que se pueda brindar en el planeta: un Superclásico con la fiesta y la pasión argentina. Pero en cuestión de minutos todo se desmadró: hubo zona liberada en medio de una interna entre la seguridad de la Ciudad de Buenos Aires y la de Nación, quienes decidieron resolver sus diferencias ese día, en Libertador y Lidoro Quinteros. El resto es historia conocida: un desprotegido micro que llevaba al equipo de Boca fue agredido con proyectiles, los fenólicos que separaban a los hinchas del plantel visitante estaban ausentes, varios vidrios quedaron astillados y algunos jugadores, lesionados. El sueño de la final se convertía en pesadilla. Después pasó lo que pasó: todo se trasladó a Madrid un 9 de diciembre y River alzó la Copa. Pero el bochorno quedó instalado.

Dos años después, poco sucedió. La Justicia archivó insólitamente la causa sin políticos, policías, barras ni dirigentes con responsabilidad penal. Apenas encontraron un culpable, Matías Nicolás Sebastián Firpo, un hincha de River de 31 años y con nula relación con los Borrachos del Tablón y condenado a dos años y cuatro meses de prisión condicional en un juicio abreviado. Como si sólo ese violento, al quien en el video se lo identifica arrojando un objeto, fuera el único responsable de lo ocurrido. Encima el archivo de la causa que fue instruida primero por la fiscal Adriana Bellavigna y después por su colega Adrián Grassi se produjo cuando todavía restaba un informe del Cuerpo de Investigadores de Delitos Complejos del Ministerio Público de la Ciudad, que intentaba acreditar responsabilidades de todos los protagonistas. El caso terminó con la carrera de Martín Ocampo, íntimo amigo de Daniel Angelici, como ministro de Seguridad Porteño (hoy es legislador por la ciudad) y el traslado de quienes fueron los jefes policiales del operativo.

La investigación nada dijo sobre la hipótesis de una zona liberada y sus autores cuando había sugestivas pruebas de una actuación policial llamativa. Analizando las tres horas de comunicaciones de la frecuencia policial y las cámaras de video queda en evidencia que hubo decisiones difíciles de entender. Antes que nada, la insólita ausencia de los fenólicos. Pero el hecho más sorprendente ocurrió 15 minutos antes de que el micro pasara por la ya célebre esquina de Lidoro Quinteros y Libertador, donde se produjo la agresión, porque hasta entonces había cuatro grupos de combate en la zona, acompañando a la Prefectura, que estaba formando dos hileras para contener a la gente. Pero extrañamente hubo una orden desde la Superintendencia de Operaciones para que esos grupos se desplazaran hacia Figueroa Alcorta dejando la zona más conflictiva vacía de los elementos disuasivos más importantes y los únicos en condiciones de abortar un intento de agresión al micro.

¿Negligencia o zona liberada? A la respuesta la Justicia decidió no buscarla. La investigación posterior le dio a la fiscal Bellavigna un único nombre de todos los que agredieron al micro: el de Firpo. Ni siquiera el de sus cuatro amigos con los que ingresó al Monumental un ratito después. Una muestra más de una ineficacia sugestiva de la que hoy se cumplen dos años con la causa archivada, la impunidad como bandera y el siga siga como lema.

Fuente: TyC Sports.

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